lunes, 21 de septiembre de 2009

EL MONJE QUE VENDIO SU FERRARI

La historia nos sitúa en medio de un juzgado a la mitad de un gran caso, cuando de forma repentina el implacable abogado Julián Mantle se convierte en víctima de un ataque al corazón. A partir de ese momento se ve inmerso en más que un cambio de costumbres y actividades cuando decide modificar de tajo su vida comenzando por dejar su profesión que a final de cuenta fue lo que causo este desafortunado incidente.
La relación que existe en la actualidad, entre entre el querer tener y el ser; deja de lado el hecho de que en muchas ocasiones nos olvidamos por completo del inmenso potencial que está oculto en cada uno de nosotros y que puede quedarse así por el resto de nuestra existencia.
Esto fue lo que descubrió el personaje principal de nuestra historia quien después de, su infarto se dio cuenta de la vida que había llevado hasta ese momento para después lanzarse a una mágica aventura.
De vuelta de ese misterioso viaje se noto en él un cambio de tamaño incalculable y por medio de una fabula, trata de hacer llegar a su ex colega y amigo los conocimientos ancestrales que le fueron enseñados en la lejana tierra de sivana.
En dicha fabula nos menciona como la mente es un espacio incalculable de maravillas que bien utilizado puede llegar a lograr lo inalcanzable, pero siempre y cuando estemos dispuestos a realizar una serie de actividades tan sencillas como lo es refugiarse por 10 minutos en un espacio a solas y tranquilo. En realidad lo material no lo significa todo ya que puedes tenerlo y aun así reflejarte en una vida totalmente vacía.
La vida debe de estar basada en la cuestión de tener un propósito que incluya a la mente, el cuerpo y el espíritu como el principal motor de activación, y que para que se pueda llegar a este punto se busque todo aquello que en realidad te haga feliz; ya que de lo contrario realizaras toda aquella actividad que puedas imaginar pero sin una verdadera remuneración para el yo interior.
Una vez que se tenga eso que siempre hace que se mueva tu mente, pelear sin tregua contra todo eso que interfiera para perseguir el tan anhelado propósito.
También como parte del estatus QUO, tenemos la cuestión de disfrutar de las cosas más simples y carentes de un valor en metal. Ya que resulta inalcanzable la valoración de aquel momento y a final de cuentas serán los momentos que te marcan y llevaras en tu corazón por el resto de tu vida. Como parte de lo antes mencionado también cabe tomar en cuenta que para llegar a ese estado de tranquilidad se tiene que comenzar con esos pequeños actos que sabemos rompen con una disciplina que podría llevar a un lugar mejor e ir cambiándolos por aquellos que nos fortalezcan como persona mientras los llevemos a cabo en tiempo y forma
De igual manera conservar aquella inocencia que nos hace lanzarnos a la vida sin restricciones siempre tomando en cuenta a las personas que te rodean y por supesto vivir este dia como si se tuviera conocimiento de que es el ultimo de tu paso por este mundo.

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